Indignados mexicanos

Los estudiantes leyeron un “contrainforme” con la exigencia de una democratización de los medios, una nueva forma de vinculación con movimientos sociales y cambios en economía, educación, salud, seguridad y Justicia.

Los estudiantes leyeron un “contrainforme” con la exigencia de una democratización de los medios, una nueva forma de vinculación con movimientos sociales y cambios en economía, educación, salud, seguridad y Justicia.

Miles de personas marcharon ayer en México y confluyeron frente al Palacio Legislativo, donde se inauguró la nueva conformación del Congreso mexicano. La gestión Calderón y la ratificación de la victoria de Enrique Peña Nieto, que produce el retorno del PRI al gobierno luego de 12 años, fueron los motivos de las protestas.

En las calles de la ciudad de México, distintos contingentes avanzaron hacia el Congreso. Estudiantes del movimiento #YoSoy132, maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y el Sindicato Mexicano de Electricistas, entre otras organizaciones. “Una época llena de hambre, exclusión, desinformación, desigualdad, enfermedad, despojo, represión y muerte”, resumió un miembro del colectivo, quien leyó un denominado “contrainforme” de gobierno, documento que han elaborado para hacer un balance de los seis años del candidato del Partido Acción Nacional (PAN). “Calderón es responsable por estos seis años de decisiones tomadas a espaldas de la sociedad”, sentenció el documento. “Ha sido la continuación de un sistema corrupto donde unos cuantos imponen sus intereses sobre las necesidades de los demás”, agregó. Los estudiantes leyeron dos veces durante la marcha el contrainforme que contaba con puntos centrales como la exigencia de una democratización de los medios, una nueva forma de vinculación con movimientos sociales y cambios en el modelo educativo, en el modelo económico neoliberal, en salud, en seguridad pública y Justicia. Asimismo, tuvieron palabras para el futuro mandatario mexicano, Enrique Peña Nieto. “Sabemos que con Peña Nieto este sistema simplemente tomará un nuevo rostro y otra vez nosotros, la sociedad, pagaremos los costos impuestos por esta clase política”, dice el documento. El colectivo animó, además, a la sociedad en general a establecer un diálogo y unirse en una lucha fraterna por la transformación de México. Asimismo, los manifestantes se hicieron oír. “Estamos en contra de la imposición de Enrique Peña Nieto”, arengó desde un altavoz uno de los participantes en la marcha. “México sin PRI”, gritaron otros manifestantes.

Un día después de que el máximo tribunal electoral declarara a Peña Nieto presidente electo –luego de dos meses de impugnaciones por parte del líder de izquierda Andrés Manuel López Obrador– inició ayer el año político mexicano con la primera sesión del Congreso que celebró el “primer período de sesiones ordinarias”, con aproximadamente un millar de militares y agentes antimotines resguardando la instalación legislativa de los manifestantes. En esta ceremonia, el Parlamento recibió el sexto y último informe de gobierno de Calderón, entregado por escrito tres meses antes de que deje la casa presidencial de Los Pinos, en un trámite con el que abandonó hace seis años la ceremonia en la que el mandatario acudía anualmente a la Cámara de Diputados a dar su mensaje a la nación. Sin la presencia del presidente, estaba previsto que en la sesión cada uno de los partidos políticos emitiera su postura sobre el balance de un gobierno marcado por la política de seguridad, basada en la ofensiva militar contra el narcotráfico que dejó más de 50 mil muertos en el país. El tono de estos pronunciamientos se empezó a sentir el miércoles cuando los diputados del izquierdista Movimiento Progresista, segundo partido en la Cámara de Diputados, desplegaron pancartas contra la “imposición de Peña Nieto” y la “compra de votos” al asumir sus cargos. En la Cámara de Diputados, que cuenta con 500 legisladores, el PRI consiguió en alianza con el Partido Verde el 37,99 por ciento de los escaños, mientras en la Cámara alta, que cuenta con 128 senadores, estos dos partidos se quedaron con 37,88 por ciento. Pero para realizar las reformas constitucionales que Peña Nieto quiere impulsar en materia energética, fiscal, laboral y social, el partido gobernante precisará del voto de las tres cuartas partes en ambas Cámaras.

Según una encuesta publicada por el diario Reforma, Calderón tiene, en el último tramo de su gobierno, una aprobación del 64 por ciento de los mexicanos y es evaluado de manera favorable en las áreas de salud y educación. Sin embargo, es reprobado por la mitad de los ciudadanos en materia de combate a la corrupción y predominan las opiniones desfavorables en seguridad pública, economía, empleo y pobreza. Para hacer un balance de su gestión, el mandatario dará hoy un discurso ante invitados especiales en el Palacio Nacional.

Por su parte, Peña Nieto llamó el viernes a la unidad y prometió un gobierno abierto al diálogo. “México tendrá una presidencia moderada, responsable y abierta a la crítica, dispuesta a escuchar y tomar en cuenta a todos los mexicanos”, afirmó al recibir la constancia de presidente electo. También adelantó que enviará al Congreso iniciativas para la creación de una institución anticorrupción y otra de supervisión de la contratación de publicidad gubernamental en medios de comunicación.

La izquierda mexicana, que impugnó el resultado de la elección del 1º de julio, argumentó que hubo compra de votos y la parcialidad de los medios de comunicación a favor de Peña Nieto, una demanda rechazada por el tribunal electoral.

 

(02.09.2012)

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