Gaza -Un conflicto que se lleva vidas-

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-Bruno Dobrusin-

167 muertes y contando. Gaza destruida nuevamente, incluyendo hospitales y escuelas. Nunca parece ser suficiente para el gobierno Israelí. ¿Cuántas muertes palestinas cubren una Israelí? ¿Vale más un israelí que un palestino? Haciendo un paneo general de los medios de comunicación, parece que sí.

La razón de esta nueva ofensiva se puede rastrear en tres grandes razones, una reciente, otra de plazo intermedio y la tercera de largo plazo.

En el corto plazo, el ataque a Gaza tiene su causa, al menos la oficial que dan los portavoces del gobierno Israelí, en el secuestro y asesinato de tres jóvenes colonos israelíes cerca de Hebrón, en Cisjorndania. Israel acusa a Hamas por el hecho, además de retomar su acusación de hostigamiento con misiles desde Gaza a poblaciones Israelíes. Los datos revelados hasta el momento indican que el secuestro en Hebrón nada tuvo que ver con Hamas (que rechazó autoría) ni con los principales movimientos palestinos. Usualmente, los secuestros por organizaciones políticas palestinas tienen un objetivo político, generalmente el intercambio por prisioneros palestinos en cárceles israelíes. En este caso, no hay pruebas de que haya sido Hamas. Es más, la Autoridad Palestina colaboró con Israel en el esclarecimiento del hecho y la identificación de los secuestradores —que hasta el momento no fueron encontrados. La reacción anti-Palestina en Israel, promovida por el gobierno y los principales medios de comunicación, llevó en Jerusalem a un grupo de jóvenes israelíes a quemar vivo a una joven palestino. Esto produjo sí una reacción por parte de los movimientos palestinos. La ofensiva a Gaza por parte de las fuerzas Israelíes comienza a partir de esa reacción de protesta palestina y de acusar a Hamas por el secuestro. Hasta ahí la ‘historia oficial’.

Semejante operación militar no se prepara en pocos días, con lo cual se puede entender que estaba lista de antemano, y sólo faltaba la excusa perfecta.

En el mediano plazo, Israel no perdona el hecho más relevante del año en la política palestina, que es la conformación de un gobierno de unidad entre la Autoridad Palestina (controlada por Fatah, el partido de Arafat) y Hamás. Hasta entonces, Israel se negaba a negociar en base a que la AP no representaba a la totalidad de las fuerzas palestinas. Israel siempre prefirió tener relaciones con la AP, a la cual pudo manejar todos estos años. Nunca perdonó tampoco que en las elecciones palestinas libres que se produjeron en 2006, Hamas gane legítimamente en base a su popularidad dentro de la población palestina. El acuerdo entre la AP y Hamas en un problema para el gobierno Israelí, que encontró en los hechos recientes la excusa para negarse a negociar.

De largo plazo, hay que hablar de una radicalización hacia la derecha de la política Israelí. Netanyahu es sin dudas un representante de ala dura del establishment Israelí, pero ante el avance de los partidos ultra-ortodoxos y cuasi-fascistas de las últimas elecciones, el gobierno Israelí se radicalizó aún más. La alianza que le permite a Netanyahu gobernar está compuesta por cinco partidos, dos de los cuales representan a los colonos en territorios ocupados y a los grupos judíos ultra-ortodoxos. ¿En qué se nota la radicalización? En la política de construcción de colonias. Las Naciones Unidas se ha declarado mediante diversas resoluciones en contra de la construcción de colonias judías en los territorios ocupados por Israel (territorios palestinos). Pero esto no ha tenido ningún efecto. De acuerdo a la organización de Derechos Humanos B’Tselem, los asentamientos ilegales han crecido exponencialmente en los años de gobierno de Netanyahu. Si en 2011 había 190,000 colonos, en 2012 esa cifra subió a 340,000, llegando a los más de 500,000 colonos en territorios ocupados en 2013. Ya representa casi el 5 por ciento de la población total de Israel.

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A esta situación ‘local’ se suma un contexto turbulento. Por el lado de Estados Unidos, más allá de algún cambio de retórica en la administración de Obama, no hay cambios significativos en la alianza histórica con Israel. El Secretario de Estado John Kerry fue muy claro al respecto en su reciente visita a la zona. Los aliados históricos de los palestinos se encuentran en una situación compleja, tanto en Siria con su guerra civil, como en Líbano (Hezbollah luchando para defender al gobierno de Assad) e Irán, ocupado en combatir las milicias sunnitas que están tomando gran parte del vecino Iraq. Se suma a esto el cambio en Egipto. El único gobierno democráticamente electo, el de la Hermandad Musulmana de Morsi, se había convertido en un interlocutor valioso con Hamas, debido a los lazos históricos de estas dos organizaciones. Egipto cambió a partir del golpe de estado contra Morsi, realizado por el mariscal Sisi, rotundamente anti-Hermandad Musulmana, por lo tanto anti-Hamas. Se reforzó la colaboración con Israel y la seguridad, bloqueando los túneles que unían Gaza con el Sinai, dejando sin líneas de auxilio a la población de la franja.

Pero Gaza continuará resistiendo. El objetivo israelí de derrotar a Hamas definitivamente no va a ser logrado. Sí lograrán continuar destruyendo las estructuras de una sociedad palestina autónoma. Gaza continúa siendo un gran campo de concentración donde sobreviven casi 2 millones de personas en un territorio de 40km de largo por 10km de ancho. Esta es la gran tragedia del pueblo Palestino, que más allá de los ataques continúa y continuará resistiendo.

¿Qué se puede hacer desde acá? Diversas organizaciones políticas y sociales se movilizarán el próximo miércoles 16 de julio a las 15hs a la embajada de Israel en Buenos Aires, exigiendo el fin de los ataques contra la Franja. Además, continúa la campaña de Desinversión y Boicot contra Israel, que se lleva a cabo en todo el mundo contra empresas Israelíes que operan en los territorios ocupados y se benefician la colonización.

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